Félix Martín Cámara desde La “vieja” Askapena de Irun

24 Ira

Hola compañeros y compañeras!

Cuatro “viejos” amigos de Askapena de Irún nos juntamos convocados por una militante actual. Un par de horas de charla han sido suficientes para abrir el cofre de la memoria, ese lugar inconcreto donde guardamos los tesoros y las heridas del pasado.

Qué caprichosa es la memoria! Depende tanto del estado de ánimo y las circunstancias del presente!

Empezamos a revolvernos por dentro cuando hacemos la lista de los que nos dejaron a lo largo de estos años, y ahora descubrimos su pérdida. Seguimos con la lista de los que tocados por la enfermedad luchan por seguir entre nosotros. Animo!

Después atacamos el guión de la bilera: los compañeros, las cosas negativas y las positivas.

Poco importa si el recuerdo nos dice que la asamblea fundacional fue en Altsasu o en Hondarribia, en el 88 o en el 89. Tampoco importa gran cosa a estas alturas que estructura organizativa, ni que líneas de actuación se decidieron en aquellas largas y a veces enconadas asambleas nacionales. Todos nos reiríamos ahora de las discusiones sobre el color adecuado para el cartel puntual de la campaña de Palestina, Kurdistán, El Salvador o Soweto. Después de tanto, las anécdotas son casi lo más fuertemente grabado. Como el hecho de que siempre bautizábamos a los compañeros que de distintos pueblos nos visitaban para salvaguardar su clandestinidad y evitar represalias a la vuelta. En una ocasión debido a un error repetimos el falso nombre con dos compañeros de distintos pueblos, y entre sonrisas bromeamos con llamarlos a todos “Carlos Rodríguez”. También vivimos momentos trágicos con pérdidas de compañeros que cayeron en la lucha. Como Alba, como Pantxito, como tantos otros. O momentos bien duros en lo emocional: La lucha por los desaparecidos de Argentina, Chile o Uruguay, la caída del Sandinismo, la ofensiva del FMLN, la matanza de compañeros de Unión Patriótica, el apoyo a Cuba en el periodo especial, o la represión en tantos pueblos, empezando por el nuestro Euskal Herria. Hemos denunciado la criminalización de tantos movimientos hermanos, que no podía tomarnos por sorpresa en los últimos años la criminalización de la propia Askapena, o las razzias a todo lo que se movía y olía a abertzale.

Ha pasado tanto…  Y sin embargo, lo único permanente es el cambio. La propia situación en la lucha de nuestro pueblo es un ejemplo de ello, y las organizaciones como Askapena tienen como función ser motores de este cambio que por supuesto tiene un sentido, unas búsquedas y unos objetivos intermedios. Pero, no olvidemos nunca que la SOLIDARIDAD es la ternura de los pueblos, de las organizaciones y de las personas. Una solidaridad que es la herramienta humana más poderosa para conseguir la JUSTICIA SOCIAL, es decir la UTOPÍA.

Las organizaciones son en esencia la calidad y calidez de las personas que la conforman. Y lo cierto es que mis mejores recuerdos, mis mejores sensaciones en relación con aquella década que trabajé en Askapena tienen que ver con esto. Grandes personas, gentes generosas, trabajadoras, resistentes, cálidas. Desde mi talde de Irún con Karmele, Bera y Fernándo a la cabeza, la gente de Orereta y Donostia, Andoain, Ordizia y Zaldibia, Arrasate, Beasain. Las gentes de Araba y Bizkaia y por supuesto el “komando Berezi” Nafarroa. Podría decir cincuenta, sesenta nombres, ochenta… Pero no los recuerdo. Bittor, Juanjo, Walter, Imanol,  Mate, Mariné, Tere, Sidras, Peio Goietxe, Txanton, Nati, Rosa, Jesús, el otro Jesús, Raul, Peio Andoain, Marta, Martín, Jabiel, Txelis, Pebe, Damián…. Tantos que la memoria no me alcanza. Los que fueron presos, los que siguen. Los que ya no están. Aquella rubia de ojos claros enamorada de El Salvador. Tanta y tanta gente que nos visitaron y nos dieron testimonio de sus luchas, de sus dificultades, de sus grandezas y miserias. Tanta y tanta gente que están para siempre en ese pasado que nos ha ayudado a ser lo que hoy somos.

Yo, aquel joven que observaba y escuchaba mientras fumaba porros, primero en el fondo y poco a poco mas adelante, quiero aprovechar para agradeceros el poso que en mí dejó aquel tiempo. Lo que hoy hago, lo que soy, tiene mucho que ver con lo que entonces aprendí.

A los militantes de hoy, saludaros y animaros a seguir en una lucha, que como los tiempos, también ha cambiado en las formas, pero que esencialmente trata de lo mismo “luchar por un mundo mejor”. Salut compañeros y compañeras. Hasta Siempre.

Félix Martín Cámara.                      www.crackvideoandfilms.com

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